miércoles, 21 de enero de 2009

deseos

desearía ser como un oso, y masajearme la espalda a mi mismo con un árbol (dusher)

domingo, 11 de enero de 2009

idea

Beso sin ruido no es beso, sino caricia con los labios.


- idea original de principita -

martes, 14 de octubre de 2008

El mundo pseudo-alternativo

Gracias a esa cosa llamada “moda”, ciertos sectores poblacionales cambian radicalmente su aspecto físico para parecer de los sesenta, rockeros, o punks (aunque sigan siendo la misma mier… persona). Esto, todo sea dicho, me toca la moral bastante. No lo soporto. Creo que al menos la mitad sobran. Pero hay una serie de subtipos de gente sin personalidad, no necesariamente conversos gracias a la moda, que me dan asco incluso con más intensidad. Son los personajes que van por la vida de:

1. Mira-qué-increíblemente-experto-en-el-panorama-musical-actual-antiguo-y-que-todavía-no-se-ha-inventado-soy-no-no-hace-falta-que-me-beséis-los-pies-que-yo-regalo-mi-sabiduría-de-forma-altruista
2. Mira-qué-punk-soy-con-mi-camiseta-de-los-ramones-aunque-sólo-haya-escuchado-blitzkrieg-bop-y-crea-que-se-llama-hey-ho-let’s-go
3. Mira-qué-bien-toco-con-mi-instrumento-caro-comprado-por-mis-papis-y-mis-súper-clases-de-conservatorio-que-a-mí-no-me-tose-ni-eric-clapton-hombre-no-no-os-arrodilléis-que-yo-estoy-aquí-para-mostrar-al-mundo-mi-increíble-talento.
4. Mira-qué-hippie -soy-con-mi-falda-hippie-de-cien-euros-mis-sandalias-hippies-de-doscientos-euros-y-mi-bolso-hippie-de-ciento-cincuenta
5. Mira-qué-rockero-soy-con-mi-camiseta-de-zara-con-la-palabra-rock-en-ella-aunque-crea-que-all-my-loving-es-de-los-manolos-y-no-de-los-beatles
6. Mira-qué-alternativo-soy-con-unas-converse-una-camiseta-de-rayas-y-cuatro-canciones-de-franz-ferdinand-aunque-luego-en-la-intimidad-escuche-pachanga


Vale, respecto al tema de los instrumentos un 10% es envidia. Pero el 90% restante es repulsa a la hipocresía.



Cake – Rock’n’roll Lifestyle


Well, your CD collection looks shiny and costly.
How much did you pay for your bad Moto Guzzi?
And how much did you spend on your black leather jacket?
Is it you or your parents in this income tax bracket?

Now tickets to concerts and drinking at clubs,
Sometimes for music that you haven't even heard of.
And how much did you pay for your rock'n'roll t-shirt
That proves you were there,
That you heard of them first?

How do you afford your rock'n'roll lifestyle?
How do you afford your rock'n'roll lifestyle?
How do you afford your rock'n'roll lifestyle?
Ah, tell me.

How much did you pay for the chunk of his guitar,
The one he ruthlessly smashed at the end of the show?
And how much will he pay for a brand new guitar,
One which he'll ruthlessly smash at the end of another show?
And how long will the workers keep building him new ones?
As long as their soda cans are red, white, and blue ones.
And how long will the workers keep building him new ones?
As long as their soda cans are red, white, and blue ones.

Aging black leather and hospital bills,
Tattoo removal and dozens of pills.
Your liver pays dearly now for youthful magic moments,
But rock on completely with some brand new components.


How do you afford your rock'n'roll lifestyle?
How do you afford your rock'n'roll lifestyle?
How do you afford your rock'n'roll lifestyle?

Excess ain't rebellion.
You're drinking what they're selling.
Your self-destruction doesn't hurt them.
Your chaos won't convert them.
They're so happy to rebuild it.
You'll never really kill it.
Yeah, excess ain't rebellion.
You're drinking what they're selling.
Excess ain't rebellion.
You're drinking,
You're drinking,
You're drinking what they're selling.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Becario


Conectándome al mundo

Llega el veranito y claro, a uno lo último que le apetece es leer más periódicos enterándose de las tonterías que dicen. ¿Para qué? Si los del PP y el PSOE van a decir lo mismo que hace dos meses y dirán lo mismo dentro de otros dos... Además, todos estos, junto a sus amigos de la prensa del corazón se dan el piro en agosto, así que nos encontramos con unos medios de comunicación que intentan mantener el tipo en tiempo de vacas flacas esperando algún pelotazo y que todos volvamos a conectarnos. Por desgracia, lástima y desamparo de Dios, esto sucede... ¡¡¡Horror!!! (gritaría una abuelita que recorre las calles de cualquier pueblo) ¡¡¡Qué marróóón!!! (diría una joven pija de la Moraleja; atentos a la prolongación de la ó) ¡¡¡Qué Dios nos libre!!! (exclamaría una monjita de cualquier convento mientras se pregunta una y otra vez si ha dicho el nombre de su santo DIOS en vano, claro, que instantes después se dirigirá a la madre superiora y ella le asegura que es comprensible, ante semejante situación puedes cagarte en su hijo (Cristo) o en la madre que le parió (María para los amigos, la virgen para los amantes)].

Bueno, después de este recorrido social, podemos continuar con nuestro pequeño, curioso y amargo recuerdo informativo: los pelotazos. Una vez olfateados un par de telediarios te encuentras totalmente consternado por el puto accidente de Spanair y, de pronto, entre margaritas defiendes las consignas del posible nieto del tercer pasajero a la izquierda de la tercera fila empezando por la cola, quien desde el limbo exige justicia y la dimisión del secretario de Estado para la Unión Europea (seguro que no firmó algún papel).

Tras ojear un periódico de tu compañero de sombrilla en la abrasadora y abarrotada playa, te enteras de que un tal Neira (profesor muy reputado y conocidísimo en su casa y por algunos de sus vecinos) defendió a una pequeña mujer indefensa del cabrón maltratador de su novio, ¡y encima el muy cerdo se drogaba! No tardamos en conocer hasta el más pequeño detalle del suceso, sabemos que momentos antes una hoja, color verde-marrón, se tambaleaba levemente por una brisa marina procedente del Índico, según fuentes policiales.

Y ahora, en septiembre, vuelvo a las noticias serias: PP, crisis, PSOE, crisis, aborto, crisis, recuperar los muertos, crisis, Solbes, crisis, "suicidio asistido", crisis, pederastas, crisis, reforma del poder judicial, crisis... Adivina, adivinanza, ¿de qué se hablará el próximo verano?

viernes, 8 de agosto de 2008

jueves, 3 de julio de 2008

Para reflexionar hay que existir...

Escucho esta frase…

“Es un error creer que la felicidad solo nos la puede proporcionar las relaciones humanas”

Le doy la razón. Me auto compadezco. Quiero iniciar un cambio.

Escucho otra frase que proviene del mismo personaje…

“La felicidad solo es real cuando se comparte”

No sé en que dirección del camino estoy. Busco la unión entre ambas afirmaciones.

Decido finalmente que hoy soy una relación humana, una persona que vive a través de otras personas. Hoy no puedo encontrar esa unión, porque no sé dónde me encuentro.

martes, 1 de julio de 2008

Ausencia

Perdía hasta los más nobles propósitos. Era incapaz de continuar nada, de sentirse ilusionado por cosa alguna. Una tras otra, las nuevas y esperanzadoras empresas a las que con tanto ánimo se unía iban perdiendo interés. –Algo nuevo, necesito algo nuevo –se decía. No se daba cuenta o quizá sí de que llevaba haciendo lo mismo desde hacía demasiado tiempo. Desasosegado, entre un abandono y un nuevo comienzo se encontraba abatido, desilusionado, sin ganas de vivir, sin ganas de hacer nada. –Ah, que el mundo me lleve, bien poco me importa-. De repente, al poco tiempo… ¡sorpresa! Un descubrimiento, una revelación, lo que fuera, le hacía entrar en vereda. Entonces cambiaba, una sonrisa en el rostro acompañaba cada paso, cada intento, cada momento de febril y ensoñadora fascinación por su nueva aventura. Un fracaso, un pequeño desliz eran estimulantes. Le gustaba la adversidad, disfrutaba haciéndole frente cada vez que se presentaba la ocasión. Sin embargo, le gustaba tan poco triunfar como fracasar. El triunfo no estaba hecho para él, siempre buscaba un cómodo segundo o tercer puesto, algo sencillo pero con honor. Después de algún tiempo el interés comenzaba a decrecer. Los maravillosos planes que se había hecho, que había elaborado hasta el más mínimo detalle de pronto no tenían sentido. -¿Para qué?-. Todo le aburría mortalmente. Lo abandonaba.

Sin embargo, al tiempo de darse cuenta de su conducta, trató de cambiarla, de mantener la ilusión. Tras varios intentos, desistió, y cambió su estrategia. Ahora estaba dispuesto a estudiarla, pero no detenidamente: por etapas, sin orden lógico, en pequeñas reflexiones que le ayudaran a comprenderse. En uno de esos pensamientos una idea destacó. Si comparaba los distintos procesos de su corta existencia llegaba a la conclusión de que tarde o temprano, en casi todas las ocasiones, volvía a retomar aquello que había abandonado con idéntica ilusión, quizá recordando aquellos buenos momentos que le brindó hacía algún tiempo, y esperando recobrarlos en la medida de lo posible. Antes de que lo inevitable ocurriera de nuevo.

Esa es la razón.

miércoles, 7 de mayo de 2008

El auditorio estaba abarrotado

El auditorio estaba abarrotado. Se trataba de una amplia sala con butacas en semicírculo. Dos plantas. En el centro, dos sillas. Desperdigadas por todo el recinto, varias cámaras de televisión captaban todos los ángulos. Todo era correcto, encajaba en el orden natural de las cosas. Los estudiantes escuchaban con atención al entrevistado; un actor, quizá. Éste respondía audaz, unas veces; monótono, otras. Su discurso daba altibajos, mezclando la ironía, las anécdotas y las respuestas clásicas de rigor. Sin embargo, el auditorio estaba abarrotado. Todos escuchaban con atención, y, cada cierto tiempo, reían ante una gracia del presentador, o, excepcionalmente, del entrevistado.

Ella estaba sentada hacia un extremo del semicírculo de butacas. Por la posición de las sillas de los protagonistas de la escena, no conseguía ver el rostro del, quizá, actor. Pero sí del periodista. Alguna vez –reconoce- rió con los burdos chistes allí contados. Sí. Era una más. Trataba de establecer una sucesión lógica en los hechos relatados para entender lo que se estaba diciendo, no sin mucha dificultad. De hecho, más de una vez se llamó la atención a sí misma por dejar a su imaginación volar entre ciudades ajenas o paisajes exóticos, en lugar de aguzar los oídos como los demás. ¿Cómo los demás? ¿Y si nadie les estuviera escuchando? –pensaba. Sería gracioso. Mientras hablaban sobre las diferentes experiencias de tal persona, o el estilo cinematográfico de tal director, puede que ninguno de los allí presentes estuviese realmente tomando nota mental de lo dicho, y sí dejando volar su imaginación por algún recóndito lugar de Praga.

Quizá la pequeña referencia del bosque donde alguien realizó su primer corto, o donde más le impresionó trabajar pueda transportarnos a recónditos lugares. Extraños, desconocidos, misteriosos. Todos aquellos lugares en los que siempre nos habría gustado estar, pero nunca tuvimos tiempo ni ganas para alcanzarlos. Ella recordó un pequeño claro. Un pequeño claro que había sido su escondite más secreto, y que nunca había revelado a nadie. A estas alturas de la partida casi no recuerda donde se encuentra ese claro del bosque, ni siquiera, cuál es realmente el bosque donde se encuentra. ¿Habrá existido alguna vez tal bosque? Su lugar favorito, tantas veces visitado durante la infancia, ¿cómo puede haberse convertido en un mísero y vago recuerdo? Dudas… dudas. A lo mejor ni siquiera ha existido nunca.

Se abrió el turno de las preguntas. Los asistentes tuvieron por un instante plena libertad –toda la libertad que puede poseer el que se sabe respaldado por un medio de comunicación como la televisión- para atacar a conciencia al pobre desdichado; puesto entre la cámara y la pared.

Manos alzadas. Unas cuantas manos alzadas decoraron el auditorio en aquel momento. Hubo labios que emitieron preguntas sagaces, ingeniosas. Otros labios simplemente se limitaron a rebuznar en voz alta los comentarios que, antes, en susurros les habían reído sus compañeros. Preguntas. Preguntas. No sabe aún por qué fue. Por qué ella alzó la mano también. De nuevo se convirtió en una más; dejó de hacer absurdas referencias a Kafka, a viajes, a gente que se preocupa de otras cosas que no sean lo que va a comer hoy o con quién le gustaría follar el fin de semana. No obstante, su pregunta, que nació justo después de haber levantado impulsivamente la mano, guiada por el instinto de ovejismo descontrolado, le pareció genial. Absolutamente genial.

¡Dios! ¿Cómo no se le habría ocurrido antes?

El micro iba de unas manos a otras, primero a los que habían alzado la mano con mayor rapidez, y luego los demás. Cada uno, por turnos, tenía un pequeño momento de gloria al ser retransmitido por televisión. Ella pensó que tal vez una parte de los que preguntaban sólo lo hacían movidos por la fascinación absurda e irracional de aparecer ante cientos de miles de personas comentando sus insignificantes pareceres, pero por otro lado recuperó la ilusión de que quizá alguien estuviera por encima de todo eso y pensara en ese medio como método para alcanzar las conciencias de esos mismos cientos de miles de personas que antes escuchaban insignificantes pareceres, y quién sabe, imbuirles algún tipo de crítica o concienciación.

Pensó de nuevo en su brillante pregunta, mientras escuchaba a medias las respuestas del, quizá, actor. Se imaginó a sí misma vista por la televisión. Por internet. Se imaginó cómo la verían los demás y se arregló el pelo. Más tarde pensó en el tono que tendría su voz e interiormente empezó a ensayar la entonación, primero con acento grave, luego, haciendo largas pausas entre las palabras, como los políticos, finalmente, modificando el sonido de las palabras finales para modificar la cadencia. También imaginó la cara que pondría el pobre hombre. Sería brutal, incluso le disgustó que la enfocaran a ella en el momento de hacer la pregunta porque el rostro del entrevistado sería todo un dilema. ¿Cómo lograría encajar aquello? ¿Y, más aún, cómo lograría escapar?

Tuvo la alucinación de que por un momento el hombre se había quedado petrificado con su sagacidad sin límites, y, ante la presión de saberse escuchado por cientos de miles de oídos, no había sabido responder. Por tanto, después de unos incómodos segundos se levantaría de su butaca y saldría corriendo del improvisado plató, a la vez que, angustiados e incrédulos, los técnicos de vídeo grabarían la terrible huída. Huída quizá propiciada por una agudeza turbadora. Su agudeza.

Hizo tan fuerte la conexión entre pregunta y huída, entre pregunta y desesperación que acabó afectándole. A ella. Quién se lo iba a decir. Su imaginación rebelándose contra sí misma. Por tanto, los terribles efectos no tardaron en hacerse notar. El micro se acercaba peligrosamente. La técnico de sonido avanzaba a lo largo de su fila, micrófono en alto, buscándola. Avanzaba buscándola. A ella. A ella, que había sufrido una rebelión hasta entonces no conocida dentro de sí misma. No sabía lo que hacía. Ese micro se le presentaba tan inevitable como destructivo. Por fin, llegó. Mientras estiraba su brazo para recoger la causa de su perdición…

…se manifestó. Claro, reluciente. Radiante y turbador, el pensamiento. ¿Y si ahora se me olvida la pregunta?

sábado, 26 de abril de 2008

Cortometraje

Existen rumores, tristes leyendas urbanas, que dicen que hubo un tiempo donde antes de ver tu película en el cine tenías el placer de contemplar un cortometraje, esto se remonta a tiempos pretéritos, cuando existía una molesta interrupción a mediados del film que provocaba una desvandada de espectadores para renovar sus bebidas y palomitas.

Cuentan las leyendas que en aquellos tiempos podías ver nuevas creaciones, aunque fuese insuficiente era lo que necesitaron algunos jóvenes cineastas para encontrar el prestigio posterior. Los tiempos cambian, la rentabilidad manda y ahora existen grandes bukets de palomitas para que no se te agoten entre disparos y coches volando.

lunes, 21 de abril de 2008

Tear down the wall!

Pink Floyd

The Trial

(Waters, Bob Ezrin)

Good morning, Worm your honor.
The crown will plainly show
The prisoner who now stands before you
Was caught red-handed showing feelings
Showing feelings of an almost human nature;
This will not do.
Call the schoolmaster!

I always said he'd come to no good
In the end your honor.
If they'd let me have my way I could
Have flayed him into shape.
But my hands were tied,
The bleeding hearts and artists
Let him get away with murder.
Let me hammer him today?

Crazy,
Toys in the attic I am crazy,
Truly gone fishing.
They must have taken my marbles away.
Crazy, toys in the attic he is crazy.

You little shit you're in it now,
I hope they throw away the key.
You should have talked to me more often
Than you did, but no!
You had to go
Your own way, have you broken any
Homes up lately?
Just five minutes, Worm your honor,
Him and Me, alone.

Baaaaaaaaaabe!
Come to mother baby, let me hold you
In my arms.
M'lud I never wanted him to
Get in any trouble.
Why'd he ever have to leave me?
Worm, your honor, let me take him home.

Crazy,
Over the rainbow, I am crazy,
Bars in the window.
There must have been a door there in the wall
When I came in.
Crazy, over the rainbow, he is crazy.

The evidence before the court is
Incontrivertable, there's no need for
The jury to retire.
In all my years of judging
I have never heard before
Of someone more deserving
Of the full penaltie of law.
The way you made them suffer,
Your exquisite wife and mother,
Fills me with the urge to defecate!
"Hey Judge! Shit on him!"
Since, my friend, you have revealed your
Deepest fear,
I sentence you to be exposed before
Your peers.
Tear down the wall!

lunes, 7 de abril de 2008

¿Y qué hay de los guardianes?

Lo de vigilar niños entre el centeno es ardua tarea. Requiere tener un gran conocimiento de todo lo que te rodea, ser paciente con aquellos que no quieren ser salvados y entrenar para hacerte cada vez más y más rápido, porque el número de niños en peligro aumentará día tras día, año tras año.

¡Pobres niños grandes! ¿Alguna vez se te ocurrió pensar lo que diferencia a unos de otros? Los niños juegan, aprenden, disfrutan. Los niños preguntan, investigan, prueban y nunca se arrepienten de haber hecho algo. Pueden ser felices con un caramelo y estar tristes si no encuentran a sus amigos en el parque. Por otro lado, los adultos... Un adulto es un niño que piensa que ya no lo es. Envuelto en su pedante burbuja de "experiencia" y "madurez".

Entonces podemos entender que lo de vigilar niños entre el centeno es mucho más complicado cuando se trata de los disfrazados de adulto. Cuando creen que saben más que tú y se sienten seguros en su ignorancia. Cuando piensan que lo han visto todo... Entonces llegan al precipicio.

En algunos lugares el "centeno" es bastante tupido. Si es difícil correr entre él o si no te permite ver más allá de tus narices: Peligro. Si el campo ha escogido por ti que camino debes seguir, si ese camino te confunde, si no te deja pensar con claridad: Peligro. En este caso el trabajo del guardián es verdaderamente complicado. No sólo tiene el problema de los niños grandes, también se le añade el del centeno tupido.

Muchos niños caen por el precipicio. Pero si caen es porque quieren. Después de hablar con todos ellos el guardián les deja decidir. Son libres, o al menos eso piensan ellos. Nadie es libre: somos esclavos de nosotros mismos, de nuestra mente. Y nuestra mente es débil. Cualquiera puede cambiártela. Incluso aunque no te des cuenta.

El precipicio es el final del camino. Cuando el guardián te salva, te devuelve al campo de centeno. Hasta el momento no hay ningún otro lugar donde te pueda llevar. Pero, inevitablemente, se siente triste. Sabe que tarde o temprano caerás. No puedes evitarlo... los niños, el centeno, ya sabes: así es la vida.


Well, Jenny’s a sweet young body, Jenny’s seldom dry,
Draggled her petticoatie, comin’ through the rye.
If a body meet a body comin’ through the rye,
If a body kiss a body, need a body cry?
All the lassies have their laddies, Nane they say, have I;
But all the laddies smile at me, Comin’ through the rye.
Well, Jenny’s a sweet young body, Jenny’s seldom dry,
Draggled her petticoatie, comin’ through the rye.
If a body meet a body, comin’ from the town,
If a body kiss a body, need a body frown?
If a body meet a body, comin’ from the glen,
If a body kiss a body, need a body ken?
If a body meet a body comin’ through the rye,
If a body catch a body, need a body cry?
All the lassies have their laddies, Nane they say, have I;
But all the laddies smile at me, Comin’ through the rye.


jueves, 3 de abril de 2008

Escribir

ESCRIBIR es un compromiso ético con uno mismo. Se puede escribir o describir. Describir está muy bien: los pájaros en el parque, el asesino que entrará a las diez de la noche, como para cenar. Describir es hacia fuera. Es entretener. Es jugar a las tramas, a los problemas y las soluciones, como un crucigrama. Escribir es otra cosa. Es un crucigrama sin solución, o con muchas, demasiadas, soluciones. Es seguir una imagen sin motivo, siga a esa chica, o mirar a una niña en la ventana de un piso alto. Es perseguir una palabra, exprimir una sensación con el cuchillo de cortar naranjas. Darse sobre el folio como sobre una cama. Escribir es el placer de siempre con el dolor de nunca. Es ser una voz y muchas voces. Es ser inocente como el poeta. Kafka no tiene nada que ver con Dan Brown. Son distintos, muy distintos. Hay novelas que describen y son muy entretenidas. Pero me quedo con los libros que se escriben, con James Joyce y Fernando Pessoa, con Julio Cortázar y William Faulkner. Con los que se ponen patas arriba para destrozar sus sentimientos. Con los forenses, con los mediums de mil y una voces, como el luso Lobo Antunes. Tiene razón el portugués cuando dice que quien practica esta literatura siempre hace el mismo libro: escribe y reescribe sin parar, sin respiro, con sudor y frío. Escribir es sacar ternura como conejos de una chistera, soñar en voz alta, arañar tiempo. Contar de esta manera es lo que siempre hizo ese cronopio mágico que jugaba a la Rayuela como nadie y cuyas fotos nos esperan en Santiago gracias a su primera y última mujer, la gallega Aurora. Y es que Cortázar, como Onetti, sólo escribía después de vivir, cuando sentía. Los dos eran incapaces de practicar la literatura con horario de oficina. Lo dijo Kafka: “Un libro ha de ser el hacha que rompa el mar helado de nuestra alma”.
César Casal González, La voz de Galicia. (1/oct/06)

miércoles, 2 de abril de 2008

¿Está?

Estaba triste. Se encontraba triste y sola. La oscuridad se abalanzaba sobre la pequeña luz de su escritorio. Carcomiéndola, poco a poco. Como si una fantasmagórica nada se cerniera sobre ella. Eso le asustaba. Pero también le daba fuerzas para continuar, para enfrentarse a su eterna página en blanco. Mis ideas… son tantas… tantas que no sé, que no tengo tiempo para retratarlas. Más de una vez sintió que al escribir a mano en su diario las ideas volaban con mucha más rapidez que su mano. Incluso escribiendo a ordenador, no dejaba todos sus pensamientos perfectamente plasmados. Siempre había flecos que quedaban colgando, siempre algo se le escapaba.

Entonces recordó algo que había leído hacía tiempo en un libro que hablaba de varios libros. Como un libro de viajes que habla de otros viajes, o un libro de aventuras que narra aventuras de otros personajes. Algo tan extraño como inquietante. Recordó que las historias, lo que uno escribe, a través del vuelo de un pájaro, a través de este simple recurso estilístico, son capaces de viajar de un lugar a otro mansamente, sin brusquedad.

Por tanto, intentó dejar volar su imaginación. Su mente. Se imaginó un gran pájaro. Algo parecido a un águila, con enormes plumas marrones. Sobrevolando un bosque, con unas picudas montañas nevadas… ¡Todo es tan jodidamente idílico! Quiero que vuele, quiero cambiar. Ese mismo pájaro la llevó a un hotel. Un hotel en la playa. Un hotel de paja y cáñamo en una playa tropical. Mierda. Otra vez es idílico. ¡Basta ya!

Entonces el hombre de la gabardina gris salió del portal amarillento. Mientras avanzaba por la acera, una paloma se posó lentamente delante de él. En otra ocasión, él hubiera pasado de largo, pero se paró. La paloma le miró a los ojos. Directamente. Luego ululó. Alto y fuerte. No había nadie más en la calle. O si había, poco importaba. El hombre dejó su maletín en el suelo, junto a una papelera. La paloma manchó de mierda la acera. Acto seguido alzó el vuelo y se alejó.

Menuda mierda de imitación de Sam Shepard, pensó ella.

Sabes, al final se me fue la pinza y no supe cómo parar. No importa. Eso no importa. ¿Entonces lo publico así? ¿Tal cual? Joder, seguía triste. Bueno, quizá algo más atenuado. Más leve. Odiaba la letra ñ. La letra ñ que aparecía en cada intento de colocar un jodido acento. Sí, así está bien.

martes, 1 de abril de 2008

Lollipop



Ante posibles replicas sólo diré: Me apetecia publicarla.

lunes, 31 de marzo de 2008

El juego de la arbitrariedad

Antes de sacar conclusiones, antes de nada, decir que continuo con esta particular serie de extractos que he ido recogiendo a lo largo de mi vida literaria (de lector).


Había un grupo de personas, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, todos vestidos con los trajes más extraños y sin hablar. En el suelo había un montón de grandes dados, y en los seis lados de cada dado había letras. Una y otra vez, aquellas personas revolvían los dados y luego los contemplaban fijamente largo tiempo.
-¿Qué hacen? -susurró Bastián-. ¿Qué clase de juego es ése? ¿Cómo se llama?
-Es el juego de la arbitrariedad -respondió Árgax. Les hizo señas a los jugadores y gritó-: ¡Bravo, muchachos! ¡Adelante! ¡No os detengáis!
Luego se volvió a Bastián y le cuchicheó al oído:
-Ya no saben narrar. Han perdido el lenguaje. Por eso he inventado ese juego para ellos. Como ves, los entretiene. Y es muy fácil. Si lo piensas, tendrás que admitir que todas las historias del mundo se componen sólo de veintiséis letras. Las letras son siempre las mismas y sólo cambia su combinación. Con las letras se hacen palabras, con las palabras frases y con los capítulos historias.
(...)
Si se juega mucho tiempo, durante años, surgen a veces, por casualidad, palabras. No palabras especialmente ingeniosas, pero por lo menos palabras. Sin embargo, si se sigue jugando cien años, mil años, cien mil años, con toda probabilidad saldrá una vez, por casualidad, un poema. Y si se juega eternamente tendrán que surgir todos los poemas, todas las historias posibles, y luego todas las historias de historias, incluida ésta en la que precisamente estamos hablando. ¿Es lógico, no?

La historia interminable, Michael Ende


¿Merece la pena escribir, cuando todo está potencialmente escrito? Quizá la escritura no es sino el arte del descubrimiento, en lugar del de la creación. Es posible. Máxime cuando cualquiera -gente que ha perdido el lenguaje- puede descubrir esas pequeñas (o grandes) joyas.

De todas formas creo que seguiré intentándolo. Como vosotros. Como todo el mundo, aunque no sea de manera intencionada. Al menos, ese es mi consuelo, me divierte. No. Me entretiene, o más bien entretiene mi mente. Lo cual no sé exactamente si es lo mismo.

Peor que pegarse un tiro en la boca no puede ser.

lunes, 17 de marzo de 2008

sábado, 15 de marzo de 2008

like a rolling stone

Cuando tu sitio está en ninguna parte. Nada es lo que era y nunca volverá a serlo.
Todo lo que me rodea es frío, es soledad. E incomodidad. Es como verlo todo a través de una gran pantalla de televisión, te cuestionas si lo que ves es real o no. Te cuestionas cuál es tu papel en este sitio… ¿Qué se supone que debes hacer? Ya no formas parte de esto, el estar aquí no es un elemento más que pase desapercibido, eres un extra que entra por unos días en la cínica vida que hay en este lugar.
Nunca volverás a ser un elemento más. Nunca.

“ How does it feel? To be on your own. With no direction home. Like a complete unknown. Like a rolling stone? ”

jueves, 13 de marzo de 2008

Lo que está por llegar

Solo los elegidos saben aquello que marcará nuestro destino en los tiempos venideros.

Sangre

-¡No! No me iré –prosiguió el enardecido beodo-.
Antes tengo que deciros un par de cosas. Este individuo –señaló a Nemesio- afirma que vuestra conducta licenciosa es la causa de la pobreza que os corroe y hace enfermar a vuestras mujeres y a vuestros hijos. Y yo os digo que eso no es verdad. Todos vosotros padecéis la miseria, el hambre, el analfabetismo y el dolor por culpa de Ellos –señaló siempre con el dedo extendido hacia un hipotético grupo situado más allá de los muros del local-. De Ellos, que os oprimen, os explotan, os traicionan y, si es preciso, os matan. Yo sé de casos que os pondrían los pelos de punta. Sé nombres de personas ilustres que tienen las manos rojas de sangre de los trabajadores. ¡Ah! No las veréis porque las cubren guantes de cabritilla. ¡Guantes traídos de París y pagados con vuestro dinero! Creéis que os pagan por el trabajo que realizáis en sus fábricas, pero es mentira. Os pagan para que no os muráis de hambre y podáis seguir trabajando de sol a sol, hasta reventar. Pero el dinero, la ganancia, ¡no!, eso no os lo dan. Eso se lo quedan ellos. Y se compran mansiones, automóviles, joyas, pieles y mujeres. ¿Con su dinero? ¡Qué va! ¡Con el vuestro! Y vosotros, ¿qué hacéis? Mirad, miraos los unos a los otros y decidme, ¿qué hacéis?
-¿Qué haces tú? –preguntó alguien. Ya nadie se reía. Todos escuchaban con fingida indiferencia, con incómodo sarcasmo. El nerviosismo se había apoderado de la concurrencia.
-Olvidaos de mí. Soy una ruina. Quise luchar a mi modo y fracasé. ¿Sabéis por qué? Os lo voy a decir: por confiar en las bonitas palabras y en los falsos amigos. Por abrigar la esperanza de ablandar sus sucios corazones con razonamientos. ¡Vana ilusión! Quise abrir sus ojos a la verdad y fue locura, vaya si lo fue. Ellos lo saben. Yo era el ciego, el ignorante…, pero ya no lo soy. Por eso hablo así. Y ahora, amigos oíd mi consejo. Oíd mi consejo porque no lo digo yo, sino la amarga experiencia. Es éste: no ahoguéis en vino vuestros padecimientos –su voz se hizo súbitamente firme, encendida-, ¡ahogadlos en sangre! Anegad los estériles surcos de vuestros campos abandonados con la sangre de Ellos. […] No sintáis piedad, pues Ellos no la sienten.

La verdad sobre el caso Savolta, Eduardo Mendoza